El creciente consumo energético de la IA en Europa colapsa las redes eléctricas tradicionales y obliga al éxodo tecnológico.
El dominio caído de los centros FLAP-D
Históricamente, Europa ha concentrado sus gigantescos centros de datos en ciudades FLAP-D: Frankfurt, Londres, Ámsterdam, París y Dublín, por su cercanía a la demanda y rapidez en transmisión. Sin embargo, la falta de energía ha comenzado a romper este dominio, impulsando un éxodo de desarrolladores hacia regiones con redes menos saturadas.
Congestión eléctrica y consumo brutal
Los centros de datos son cargas eléctricas enormes y localizadas que operan sin parar, con consumos que superan a muchas industrias. En 2023, Greenpeace reporta que consumen entre el 33% y 42% de la electricidad en Ámsterdam, Londres y Frankfurt, y hasta un 80% en Dublín, donde se impuso una moratoria para nuevos centros hasta 2028.
“El país que quiera seducir a la industria debe garantizar energía limpia a raudales y enchufes listos para usar.”
El éxodo hacia el Norte y el Sur
Para 2035, la capacidad en los mercados FLAP-D disminuirá del 62% al 51%. El norte aprovecha el frío escandinavo, mientras España enfrenta un cuello de botella con 130 GW de energía renovable atrapada por falta de cables, aunque con soluciones urgentes y permisos flexibles para nuevos centros.
Planificación y tecnología avanzada
- Noruega y Dinamarca anticipan y preparan la red para mayor demanda.
- El PUE mide la eficiencia, con líderes como Google en Dinamarca alcanzando PUE de 1.07 y 91% energía limpia.
- La IA podría ahorrar más energía de la que consume, mejorando la gestión eléctrica global.
Impacto económico y llamado a la acción
En países como Países Bajos y Alemania, los centros de datos ya son un motor económico clave. Sin embargo, los gigantes tecnológicos migrarán hacia donde la red esté preparada. Garantizar energía limpia y capacidad inmediata es clave para competir en el futuro tecnológico.
Conclusión final.
Fuente: Xataka




