En un domingo con una extraña tranquilidad y una escasa presencia policial, pocos comercios estaban abiertos, en su mayoría supermercados y farmacias.
Los establecimientos, sin embargo, restringían la entrada de personas en grupos pequeños para evitar aglomeraciones, lo que obligó a los compradores a formar filas para acceder a los negocios.
En el oeste de Caracas, donde se encuentra el Palacio de Miraflores -la sede del Ejecutivo- y las principales instituciones gubernamentales, había poca circulación de personas.
En esta área, donde ocurrieron algunas de las explosiones durante el ingreso de aviones estadounidenses, civiles armados conocidos como ‘colectivos’, portando armas largas y con los rostros cubiertos, custodiaban las calles e incluso algunos locales comerciales privados.
El chavismo convocó a sus simpatizantes a una “gran marcha”, que recorrerá algunas vías del centro caraqueño, en rechazo a la detención y posterior traslado a Estados Unidos de Maduro y su esposa.
Venezuela permanece expectante a los próximos acontecimientos después de que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ordenara, en la noche del sábado, que la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, asuma como presidenta encargada del país.
La vicepresidenta Rodríguez, también ministra de Hidrocarburos, encabezó una reunión del Consejo de Defensa de la Nación, con ministros y jefes militares, en la cual informó que enviaría al TSJ un decreto de conmoción exterior que otorga “facultades especiales” a la presidencia.
Entre esas facultades se incluye, por ejemplo, movilizar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en todo el territorio, tomar militarmente y de manera inmediata la infraestructura de los servicios públicos, así como de la industria de los hidrocarburos y de las empresas básicas, para garantizar su “pleno funcionamiento”.
Fuente: Prensa Libre





