Guatemala enfrenta problemas ambientales y de infraestructura, incluyendo la contaminación de ríos y la falta de tratamiento de aguas residuales.
La anulación del acuerdo que obligaba a separar la basura en origen ha perpetuado la cultura del desperdicio y mantiene a Guatemala entre los países con vertederos más contaminantes de la región.
El retraso crónico en la emisión de licencias ambientales y la ampliación del plazo para cumplir con ellas han generado preocupación entre los expertos, quienes consideran que estas decisiones condenan al país a un retroceso ambiental.
La construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales es un tema pendiente en muchas municipalidades, lo que ha generado la contaminación de ríos y lagos.
El autor, Samuel Reyes Gómez, considera que la protección ambiental no puede seguir tratándose como un tema decorativo, ni como un obstáculo para el desarrollo.
La historia nos juzgará no por los discursos, sino por las decisiones que hoy estamos posponiendo.
Fuente: Prensa Libre





