Un equipo de mujeres de la Universidad del Valle de Guatemala está diseñando el primer nanochip del país, llamado El Gran Jaguar. Este proyecto es significativo no solo por ser el primer nanochip diseñado en Guatemala, sino también por la participación destacada de mujeres en su desarrollo.
La ciencia y la tecnología han demostrado ser herramientas poderosas para resolver problemas complejos y hacer realidad los sueños. Sin embargo, es necesario que más personas, tanto hombres como mujeres, se involucren en estos campos para enfrentar los desafíos actuales y futuros.
El Departamento de Ingeniería Electrónica de la Universidad del Valle de Guatemala es un ejemplo de cómo se puede promover la participación de mujeres en la ciencia y la tecnología. En este caso, cinco mujeres graduadas en Ingeniería Electrónica están trabajando en el diseño de El Gran Jaguar, compartiendo sus experiencias y motivaciones para inspirar a otras mujeres a unirse a estos campos.
Sophia Cardona, una de las integrantes del equipo, menciona que nunca imaginó que participaría en un proyecto tan importante. Estudiar Ingeniería Electrónica le ha permitido crear e innovar, demostrando que la pasión no tiene límites y que cada idea puede convertirse en innovación y transformar vidas.
Diana Alvarado destaca que este proyecto abre puertas en un área poco explorada en el país y que su mayor motivación es la curiosidad y el deseo de crear soluciones innovadoras. La colaboración en equipo ha sido clave para alcanzar metas que parecían inimaginables.
Katherine Rac señala que este proyecto le ha hecho comprender que la ciencia no tiene fronteras y que se han abierto puertas a colaboraciones internacionales que enriquecerán la formación de futuros profesionales. Su motivación es abrir camino a las niñas y pueblos indígenas, demostrando que la ciencia y la tecnología también son espacios para ellas.
Lourdes Ruiz descubrió una nueva pasión en la nanoelectrónica y se dio cuenta del enorme potencial que tiene para la innovación, especialmente en áreas como la medicina. Esta experiencia le ayudó a encontrar el camino en el que quiere especializarse, sintiéndose agradecida y orgullosa de haber culminado la carrera de Ingeniería Electrónica.
Paola Mendizábal considera que participar en este proyecto ha sido una experiencia valiosa, representando una oportunidad de apropiarse de tecnologías que antes solo conocían desde afuera. Se enorgullece de ocupar un espacio que tradicionalmente era liderado por hombres y anima a todas las mujeres y niñas guatemaltecas a estudiar e involucrarse en la ciencia y la tecnología sin miedo.
Fuente: Prensa Libre





